domingo, 24 de agosto de 2008

El viento

Un ruido alargado y sostenido provocado por el viento ha solicitado, que vuelva mi atención a momentos ya sin importancia para mí. Como gran voz pronunciando claves, así le he notado que ha abierto mis íntimos recuerdos. Allí donde en sospecha de cualquier observador todo cuanto hay dentro, y hasta cierta medida visible, duele o avergüenza.
Ahora estoy mas dispuesto en escuchar el viento que con su marcha serpentea las paredes, envuelve los recodos, y gira para hacerse escuchar. Escucha! Escucha! Escucha! me repito vez tras vez; Es el Señor quien te habla, está tocando tus recuerdos, está sanando tu alma, está resucitando tu espíritu.
Yo te esperaba en el milagro patente, en el mundo de lo extraordinario, en la fantasía que a veces emborracha el alma con su desengaño. Pero te presentas con la fuerza del espíritu santo, con su movimiento que da el habla humana al mismo viento.